El Cerro Rico de Potosí ya no aguanta más. La sobreexplotación acumulada ha llevado a nuestra montaña sagrada al límite absoluto de su resistencia física. Es imperativo establecer un cese total de operaciones por encima de la cota 4000 de forma inmediata; continuar ignorando la inestabilidad geológica es sentenciar a muerte a cientos de trabajadores y condenar nuestra historia al desplome definitivo.

"No podemos permitir que el Cerro Rico se derrumbe sobre su propia historia. La evacuación inmediata y la reubicación de los mineros a áreas de trabajo seguras es la única medida de salvación nacional posible." — Comité de Emergencia Patrimonial

La advertencia de la UNESCO es contundente: el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad pende de un hilo. Sin un plan de evacuación urgente y una transición laboral estratégica hacia otros yacimientos, Potosí perderá su reconocimiento mundial. Es hora de actuar con determinación profesional para preservar la vida de nuestra gente y la dignidad del símbolo más grande de nuestra identidad nacional.